Yoane Wissa, delantero de la República Democrática del Congo, fue el héroe de su país al anotar el gol del empate 1-1 frente ante Portugal, en la fase de grupos del Mundial 2026.
Pero más allá del resultado deportivo, este hecho recordó que el delantero de 29 años del Newcastle United sufrió un ataque con ácido hace unos años para proteger a su familia, el cual estuvo a punto de costarle la vista y su carrera profesional.
Los hechos que marcaron a Wissa ocurrieron en julio de 2021, cuando militaba en el FC Lorient de Francia. Una mujer se presentó en un primero momento en su domicilio en Paomeur, Francia, fingiendo ser una aficionada que buscaba un autógrafo. Sin embargo, regresó horas más tarde para irrumpir en la vivienda con la intención de secuestrar a la hija recién nacida del futbolista congoleño, que tenía menos de dos meses de edad.
Al frustrar el secuestro, el futbolista recibió un impacto directo de ácido en el rostro, lo que le provocó severas quemaduras oculares y respiratorias.
Wissa requirió múltiples intervenciones quirúrgicas y tratamientos que tuvieron una duración de seis meses para recuperar la visión por completo y seguir con su carrera profesional.
La agresora fue detenida por las autoridades francesas y condenada a una pena de casi veinte años de cárcel tras comprobarse su culpabilidad.
Tras este hecho, el atacante congoleño se unió al Brentford inglés, donde en cuatro años disputó 149 partidos y marcó 49 goles. El 1 de septiembre de 2025 fue traspasado al Newcastle United.
Cinco años después de aquel suceso, Wissa regresó a los primeros planos del futbol mundial global al firmar con un certero cabezazo el primer gol de la República Democrática del Congo en una Copa del Mundo desde la edición de Alemania 1974, cuando compitieron bajo el nombre de Zaire).
Con información de López-Dóriga Digital
