Cruz Pérez Cuéllar, acorralado por su propia policía

Ciudad Juárez no puede seguir siendo escenario de señalamientos cada semana. En los últimos días salió a la luz que tres policías municipales en activo estarían vinculados con La Línea, brazo del Cártel de Juárez, entre ellos dos que escoltaban al hombre abatido recientemente como presunto operador criminal.

También se ha documentado que 400 policías ya fueron sancionados en esta administración por corrupción, según reportes locales, lo que pone en duda si esos castigos son suficientes o sólo simbólicos. Por otro lado, el presidente municipal responde que estos elementos aprobaron exámenes de confianza —pruebas que no le pertenecen al municipio, dice— y asegura que ya se inició el proceso de baja.

El alcalde Cruz Pérez Cuéllar y su secretario de seguridad, César Omar Muñoz, tienen ante sí una crisis de credibilidad. Las críticas han venido de distintos frentes: el PAN exige la destitución del titular de Seguridad por permitir infiltración criminal.

La comunidad LeBarón ha exigido su renuncia, pues uno de sus presuntos agresores fue detenido siendo agente municipal. Ante esas exigencias, el alcalde juega a deslindarse, al tiempo que promete investigaciones internas sin que hasta hoy se vea un cambio de fondo.

No basta con anunciar limpiezas cuando siguen apareciendo más manchas. Si no actúan ya de manera transparente y contundente, ni el silencio ni el olvido los protegerán. El crimen no se infiltra… se acomoda, cuando la autoridad lo permite.