Juárez bajo el agua… y bajo el cinismo político

La tormenta que azotó el norponiente de Ciudad Juárez no sólo arrastró vehículos y enlodó viviendas; también dejó expuestos a los políticos que siguen vendiendo humo mientras la ciudad se ahoga. Las imágenes de calles convertidas en ríos y familias sacando lodo con sus propias manos contrastan brutalmente con las justificaciones del alcalde Cruz Pérez Cuéllar, quien intenta convencernos de que su administración sí respondió. ¿En serio? Porque los vecinos cuentan otra historia: que la ayuda nunca llegó, o llegó tarde, y que el gobierno municipal no fue más útil que una cubeta rota.

En plena tragedia apareció Andrea Chávez, senadora y aspirante a todo, a alcaldesa y a gobernadora. Llegó con cámaras, despensas y hasta con un perrito que levantó de la calle para adornar la narrativa. Su visita a tres calles bastó para llenar sus redes de emotividad digital, pero no para remediar nada. Lo más grave no es su oportunismo, sino que ni siquiera tuvo coordinación con el alcalde. ¿Qué clase de partido gobierna si ni siquiera entre ellos se hablan cuando la ciudad está en crisis?

Juárez no necesita más fotos ni discursos, necesita liderazgo. Pero aquí, cada tormenta muestra lo mismo: una administración desbordada, un morenismo fracturado y una ciudadanía sola. Porque cuando más llueve, menos aparecen. Y cuando aparecen, es sólo para tomarse la foto.