
La victoria histórica de los demócratas James Talarico al Senado y Gina Hinojosa a la gobernación en Texas este martes terminó con treinta años de dominio republicano en el estado.
Desde 1994 ningún demócrata había sido elegido a un puesto estatal en Texas, un estado considerado por los republicanos como un bastión simbólico del conservadurismo en Estados Unidos.
En los meses previos a estas elecciones de medio mandato, líderes republicanos han advertido del riesgo que las candidaturas demócratas representaban.
Esos miedos se materializaron. La frase “como va Texas, va la nación”, invocada por figuras como el actual senador Ted Cruz o el gobernador Greg Abbott, ahora en sus últimos meses en el poder, toma una relevancia especial, en medio de la ola de victorias demócratas en todo el país.
Texas tiene 40 votos del colegio electoral en las presidenciales, el segundo estado con mayor peso, después de California, un bastión demócrata.
En el cuartel de campaña de Talarico, en Austin, la capital del estado, las lágrimas, los aplausos y los gritos se multiplicaron entre los asistentes, a medida que se asentaba la ventaja de él y de Hinojosa.
Con los resultados preliminares, un 65 % escrutado, Talarico arrasó con más de dos terceras partes del voto tanto en Cameron como en Hidalgo, dos condados en el sur de Texas que habían girado hacia Donald Trump en las elecciones presidenciales pasadas, después de décadas de dominio demócrata.
La baja popularidad del presidente, el impacto de sus políticas migratorias en la comunidad latina, el malestar económico y el hartazgo con los candidatos republicanos contribuyeron a que los tejanos le dieran la espalda al partido republicano.
“El pueblo se levantó y le mandó un mensaje claro a Washington: todo aquel político que se atreva a meterse una vez más con los hispanos que se prepare para perder no solo dinero sino también poder”, dijo a EFE Bennt Meléndez, uno de los directivos de la Asociación de Constructores del Sur de Texas, quien cambió después de votar a Trump en las últimas elecciones, ante el impacto de sus políticas en la industria.
Meléndez, vestido con el tradicional ‘outfit’ de vaquero, botas y correa de hebilla, fue invitado por la campaña de Talarico a su noche electoral.
“Queríamos irnos de aquí”
Frente a una gran pantalla, a las afueras del teatro donde Talarico celebrará su victoria, Zach y su esposo escuchaban atentos a los boletines, agarrados de la mano y con los ojos aguados.
La pareja de Zach (que pidió ocultar su apellido por miedo a represalias) es ginecólogo, en un estado donde está en pie una de las leyes más restrictivas al aborto de todo el país.
“Nosotros teníamos planes para irnos de este estado si la cosa se ponía miedosa y ahora se siente como que nos podremos quedar. Es increíble, Texas va a ser un estado mucho menos tenebroso para nosotros”, dijo el hombre, de 38 años, a EFE.
Irvin Jordan, conductor de camionetas desde hace 19 años, vino desde Houston, a unas 260 kilómetros de distancia, porque quería estar con los seguidores de Talarico cuando ganara.
“Nos quieren excluir, entonces les demostramos que nosotros también tenemos poder”, dijo Jordan, afroamericano de 43 años, a EFE: “Pensaron que Texas siempre iba a ser republicana, que todo el sur siempre sería republicano. Y a nosotros no nos importa el partido, nos importan si son buenas personas”, añadió.
Hinojosa se convertirá en la primera gobernadora latina de Texas y la tercera mujer en ocupara este cargo, después de Ann Richards (1991-1995).
Con información de EFE
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Información tomada de López Dóriga Digital
