Dicen que en política el tiempo lo es todo, pero cuando las compras millonarias se concretan en apenas dos días, algunos podrían preguntarse si la prisa obedece a urgencias reales… o a otras razones. Eso fue lo que detectó la Auditoría Superior de la Federación (ASF) al revisar la adquisición de patrullas en el Municipio: adjudicación directa exprés, sin cotizaciones, sin estudio de mercado y con el “aval” de comparar precios por internet.
Lo que llama aún más la atención —según se desprende del informe— es que varias de esas unidades habrían llegado hasta un año después de que supuestamente fueron entregadas, y algunas incluso en condiciones que no permitían su uso inmediato. ¿Error administrativo o parte de una estrategia previamente armada para favorecer a alguien? Imposible afirmarlo, pero el proveedor, Lumo Financiera del Centro, volvió a recibir otra licitación ese mismo diciembre de 2022, por casi 18 millones de pesos.
Y otra vez, el patrón se repitió: vehículos usados, descompuestos y entregados muy fuera de tiempo. Todo esto, en el marco de una ciudad que exige mayor seguridad, pero que —aparentemente— estaría patrullada con unidades que llegaron tarde, mal y nunca. ¿Y los responsables? Bien, gracias.

